lunes, 12 de marzo de 2012

DARWIN Y LA EVOLUCIÓN HUMANA

Subido en la máquina del tiempo, me veo transportado al año 2810, o al 2746, o incluso más cercano a nuestros tiempos todavía, al 2489.
Y hago este viaje en el tiempo después de haber oído una canción del grupo mexicano Maná, concretamente la canción titulada “labios compartidos” (quien no la conozca, que lo haga, por favor). En ella, el machote latino, se resiste a perder la posesión de la mujer que ama; se opone a compartir el cuerpo que tanto desea; se niega a repartir sus mejores momentos con otros; e incluso, admitiendo su debilidad ante su amada, rehúye de toda idea que huela a distribución de la propiedad.
Os imagináis los que pensarán los habitantes de 2810, o los del 2746, o incluso más cercano a nuestros tiempos todavía, los del 2489, cuando lean la mencionada canción de Maná. Se reirán de nosotros, nos injuriarán, nos ridiculizarán al comentar nuestros actuales comportamientos.
En una sociedad, la del 2810 ( ……….), donde el amor será libre, donde la igualdad de todos/as será incuestionable, donde no existirá la palabra “justicia”, ya que la persona y sus comportamientos serán de por sí “justos”, donde la palabra posesión no existirá; donde no existirán familias, ni padres, ni madres, ni hijas ni hijos, ni Rajoys ni Zapateros. Donde ya no existirán los apellidos, ni los nombres. Donde, conseguido ya todo por el ser humano, nadie nos tendrá que decir lo que tenemos que hacer, campando a nuestras anchas sin hacer mal a nadie. Donde se nos conocerán por un número, por un conjunto de letras o por un símbolo. Donde, tendrán conversaciones como ésta:
- 42567: Qué ridículos eran hace ocho siglos.
- 42832: más que ridículos, yo diría que eran atrasados mentales.
- 42567: En que cabeza cabe que los pechos de 45871 iban a ser tan solo para mí; o que el pene de 42111 no iba a ser disfrutado por mi rajita.
- 47772: jajajajaja; mirad lo que dice este verso: “yo no puedo compartir tus labios”; jajajajaja. Será gilipollas un tío.
- 42832: está claro que el ser humano es pura evolución.
- 47772: de acuerdo en lo referente a evolución del ser humano, pero no creo yo que el que escribió esta canción estuviera en la misma cadena genética que nosotros. Mira, mira lo que dice aquí: “Te amo con toda mi fe sin medida...”
- 42567: está claro que hay gente pa tó.

Por todo eso, por lo que estamos consiguiendo hoy, en 2012, y como vamos por tan buen camino, tengo ganas ya que llegue el 2810, o el 2746, o incluso más cercano a nuestros tiempos todavía, el 2489.
Domingo

sábado, 10 de marzo de 2012

BORNOS EN LA HISTORIA (IX).

Hay siglo XIX, siglo XIX; mi querido y añorado siglo XIX. Hasta entonces, y desde la toma del reino de Granada a manos de los Reyes Católicos, todo habían sido guerras, alianzas, entradas a raudales de dinero, gastos por encima de las posibilidades y vasallaje camuflado.
Pero el siglo XIX amaneció con los nuevos aires nacidos de la revolución francesa. Aires de libertad, de igualdad, de romper con esa realidad impuesta por las clases poderosas, incluida la iglesia. Aires de enseñanza, de cultura, de saber, de poder participar en el presente y futuro de nuestro pueblo.
Y tuvieron la suerte en la ciudad de Cádiz (a mi modesto entender, por ubicación geográfica y no porque Cádiz fuese manantial de libertades), de construir la estación donde pararía el primer tren de las libertades en la historia de España, y todo ello mientras en muchos pueblos de la provincia se combatía al invasor francés. Mencionar localidades como Algodonales, Grazalema, Alcalá de los Gazules o Bornos, donde los lugareños soportaron como pudieron con su sangre, la incapacidad gabacha por conseguir la plaza de Cádiz. Por eso, y perdonarme que haga un inciso, me chirrían todos los fastos, celebraciones y halagos que se está llevando la ciudad de Cádiz con lo del bicentenario, ciudad ésta en la que con toda seguridad no se hubiera podido aprobar nuestro primer texto constitucional a no ser que en la campiña y en la sierra gaditana no se hubiera estado instigando a las tropas francesas; pero así es la vida.
Y volviendo al tren de las libertades, aquél que por primera vez pasó por Cádiz, y que tras atiborrarse de ilusiones con las ventanas abiertas para el paso de nuevos aires, fuese desalojado por el que para mí ha sido el peor monarca que hemos tenido, y me refiero a Fernando VII, observamos que gozamos en la provincia de una nueva oportunidad. Ese mismo tren, el de las libertades, el que pocos años antes tuvo que irse sin pasajeros, vuelve a parar nuevamente en la provincia, construyendo en esta ocasión dos estaciones: una en Cádiz, en la casa de los hermanos Isturiz (actualmente ocupada por el Casino Gaditano, y en el que realicé una de las presentaciones de mi primer libro), y la otra en nuestro pueblo, en nuestro pueblo de Bornos.
Seguramente, mientras en esa casa de los Isturiz, sita en la plaza de San Antonio de Cádiz, los masones y liberales, entre los que se encontraban Mendizábal y Alcalá Galiano entre otros, preparaban el golpe militar que intentaría que el tren de las libertades enlazase con el cordón umbilical europeo, en Bornos, el maquinista de dicho tren, el entonces teniente Coronel Riego, estaría deleitándose con nuestras aguas, con nuestros olores, con nuestras panorámicas. Me imagino al ilustre ferroviario paseando por los jardines de nuestro castillo palacio en aquellos días de diciembre, o subiendo a la piedra rodadera y desde allí, deleitarse con el serpenteo del Guadalete y con la silueta de la sierra gaditana asemejándose a la de una mujer tendida; me lo imagino paseando por aquellas huertas y quedándose extasiado con las explicaciones que nuestros ancestros le darían sobre el fruto de los damascos, árboles que por entonces el eminente ferroviario sólo disfrutaría en sus primera flores. Incluso me imagino el mar de dudas que pasaría por su cabeza, cuando los ya mencionados Mendizábal y Alcalá Galiano, le comunicaron que era el momento propicio para la algarada militar y para que el tan anhelado tren comenzase a hacer chu chu chu. Seguramente, las primeras palabras de Riego fuesen las siguientes: “por favor, señores, dejadme un ratito más aquí”.

Domingo

NATIONAL GEOGRAPHIC

Me llamó el pasado sábado un amigo para pasarnos por el centro de Cádiz, concretamente por los callejones y el Barrio de la Viña, con el fin de asistir al Carnaval Chiquito o de los Jartibles, como popularmente se conoce. La verdad era que no tenía ganas y ya estaba harto de kevincosnear, que es lo que he hecho en el carnaval de este año con mi hija de trece.
Así que decidí quedarme en casa viendo un programa de la National Geographic (todavía se queda bien, diciendo que uno ve esos tipos de programas) en el que un león herido del Serenguety era atacado por una jauría de hienas.
Después de recostarme en mi butacón, abrí, al igual que mi señora, una bolsa de pipas G, y comencé a deleitarme con ellas. Nervioso. El joio león cojo me tenía nervioso. Las sonrientes hienas no paraban de darle por c… al rey de la selva. Vaya rey. Y cada vez había más hienas. Y los buitres pululaban, festejando lo que se le venía encima. Y el león cada vez más cojo. ¡Vaya Rey!. Y que nadie le ayudaba. Coño (perdón), decía yo, que le ayuden los cámaras y que le curen esa pata. Y nada. Las hienas dando por culo….; un bocaito por aquí, un bocaito por allá; “bocaito, bocaito, bocaito, hay bocaito” (Bienvenido).
Toma, me dijo mi mujer, el escudo del Sevilla, refiriéndose a la pegatina que le había salido en la bolsa de pipas.
Como buen bético que soy, le contesté:
- Coño (perdón), te podía haber salido otro. Ya me diste la noche. Seguro que se cargan al león, ya verás.

Inmediatamente, más nervioso aun , con el fin de salvar la noche, comencé a rebuscar en mi bolsa de pipas G, a ver si me salía la pegatina del Betis.
No me lo podía creer lo que veían mis ojos: dentro de la bolsa de pipas había una pegatina de bornichos por el mundo. Increíble.

Y como por ensalmo, al mismo tiempo que se me iluminaba la cara al ver la pegatina bornicha, observé de soslayo como el león, tras un potente rugido, que hizo que se sobresaltase mi mujer, asió entre sus dientes a una de las hienas, la más grande, la que más por c… estaba dando, y comenzó a girar sobre sus patas traseras como si de una reolina se tratase sin soltar a la herida hiena, que ya no reías, hasta que la soltó sobre un grupo de cuatro hembras hambrientas. El impacto fue tal que tres de ellas veían como se le fracturaban sus patas delanteras y, la cuarta, quedaba inconsciente al impactar la cabeza de su compañera arrojada, contra la suya.
A mi me faltaban ojos. No sabía si mirar mi mano derecha, donde lucía esplendorosa la pegatina de bornichos por el mundo, o ver como el renacido Rey volvía al ataque y lograba que las ya no sonrientes hienas huyeran en desbandada.

Venció el león, y la noche, pese a la dichosa pegatina del equipo de fútbol que le salió a mi mujer en la bolsa de pipas, fue completa.

miércoles, 7 de marzo de 2012

MUJERES VALIENTES.

Tras leer la prensa esta mañana, entre ERES, financiaciones autonómicas, ajustes presupuestarios y la final de la copa del Rey de fútbol, me llamó la atención la noticia que aparecía en la revista norteamericana “Newsweek”, en la que se anunciaba la lista de mujeres más valientes del mundo.
Sí señoras y señores, las más valientes del mundo (¡más todavía!, me dije yo). Y entre todas estas heroínas, intrépidas y valerosas mujeres, no se encontraban Agustina de Aragón, la Dama de Elche o la Lola se va pa los puertos; ni siquiera la Belén Esteban se encontraba en el mencionado listado de mujeres valerosas y valientes (más todavía; uffff).
Entre ese cúmulo de chispa, arrojo, intrepidez, bravura, y un sinfín de calificativos, nos encontramos a tres grandes mujeres (bueno, una de ellas no llega a la media, aunque reconcentrada) que con su buen hacer, han merecido por méritos propios su catalogación como “VALIENTES DE ESPAÑA”. Y estas tres mujeres son Edurne Pasabán (la montañista), Pilar Manjón (la presidenta de la Asociación 11-M) y Soraya Sáenz de Santamaría (una chica que de un tiempo acá, no deja de salir a diario en los informativos).
Tras leer la noticia, no hice sino alegrarme. Y alegrarme porque, ¿saben ustedes las repercusiones que puede tener este anuncio, no sólo en nuestra maltrecha economía, sino en la economía mundial? ¿Pensáis que tras esta noticia, los especuladores van a atreverse con nuestra economía? ¿Sabéis que tras este comunicado, nuestra bolsa no volverá a tener un descenso tan brusco como el que tuvo ayer martes?
Y así será. Tres mujeres valientes, intrépidas y valerosas, sacarán a España del pozo en el que estamos hundidos.
Y yo me pregunto, ¿Por qué la revista “Newsweek” no publicaría esta lista hace tres o cuatro años, antes de la crisis, cuando, y me consta, estas tres mujeres ya habían demostrado de sobra su valentía.
Domingo

sábado, 3 de marzo de 2012

BORNOS EN LA HISTORIA (VIII)

La segunda entrada de “Bornos en la Historia” (9-11-2011) nos hablaba de la diáspora de un grupo de familia de la civilización conocida como del “Bujerilius”, por distintos puntos de la geografía europea y española. La mayor parte de este grupo de emigrantes, como ya contamos, se asentó en la zona conocida como la Sancelonense (de Sant Celoni), echando raíces en la zona.


Unos veinte siglos más tardes, allá a principios del siglo XVII, durante el reinado de Felipe IV (1621-1665), nuestra España, a pesar de su gran poder territorial, estaba inmersa en un sinfín de problemas bélicos, tanto internos como externos.
Uno de los frentes que el monarca tenía abierto, y en especial sus validos, el Duque de Lerma (responsable de la expulsión de los moriscos) y el Conde Duque de Olivares, era con la Generalidad catalana. Los catalanes no estaban por la labor de pagar impuestos para sufragar las campañas bélicas del monarca. Y en este clima de desacuerdo hacia el poder central, surgió el problema del bandolerismo.
Es por entonces cuando surge la figura de Joan Salas i Ferrer, bandolero conocido con el nombre de Serrallonga. Nacido en Viladrau, organizó una partida de bandoleros que actuó principalmente por la Sierra de las Guillerías, aunque parece ser que su triángulo de actuaciones contra el poder nobiliario se expandía entre las localidades de Viladrau, Sant Hilari Sacalm y Sant Celoni. Junto a sus compañeros de partida Tallaferro, Petit Comí, Xafarroques o El Fadri de Sau, entre otros, actuó como un Robin Hood, robando a los ricos para ayudar a los más necesitados.
No hay constancia escrita, aunque sí nos han llegados noticias que han pasado de padres a hijos, de que descendientes de aquellas familias que veinte siglos antes habían emigrado desde el “Bujerilius” , formaron parte de la famosa partida de Serrallonga. Y es más, hay constancia que parientes de esos emigrantes bujerilianos, viajaron desde la villa gaditana de Bornnes, con su espíritu emprendedor y de búsqueda de aventuras característico de los habitantes de esa villa, a formar parte de la mencionada partida de bandoleros.
También se cree que fue uno de esos tardo emigrantes, el que acabó con la vida de Xafarroques, lugarteniente de Serrallonga, quien, hecho preso, delató a su jefe y a todos los integrantes de la partida.

Dedicado a los bornichos que un día tuvieron que abandonar nuestra tierra, porque allá donde están, siguen formando parte de la historia de Bornos.

Domingo

lunes, 27 de febrero de 2012

INFLUJO VERSUS COINCIDENCIA.

Me encontraba esta tarde esperando el paso de la cabalgata de carnaval en la cafetería de un conocido hotel de la capital gaditana, en la que he coincidido años atrás con algunos bornichos, cuando llamó mi atención, en el descanso del partido de fútbol que jugaban el Sporting de Gijón y el Atlético de Madrid, el resumen de la Copa del Rey de baloncesto. Y me llamó la atención porque, después de muchos años, diecinueve, según el diario Marca, el Real Madrid se proclamaba campeón después de pasar por encima del Barcelona Regal.
Después de varios años de no levantar la Copa, el Real Madrid se proclamaba campeón.
Esta victoria, unida a la gran campaña que está haciendo el equipo de fútbol del Real Madrid, llevando diez puntos de ventaja a su máximo rival, el F.C. Barcelona, hicieron hacerme unas preguntas. ¿Qué está pasando en España? ¿Qué ha ocurrido en las dos máximas competiciones españolas (fútbol y baloncesto), para que de pronto, como por arte de birlibirloque, las sonrisas y jolgorios cambien de acera? ¿Es normal que de buenas a primeras, los que hasta hace pocas fechas tenían que conformarse con ser segundos, pasen como por ensalmo a convertirse en indiscutibles líderes?
Algo ha tenido que suceder –me dije- para que esto ocurra así. ¿Los entrenadores?, ¿los jugadores?, ¿los equipos directivos?, ¿los árbitros?
Puede. Puede que todos tengan su parte de culpa en este cambio de rumbo.
¿O quizás –pensé también-, haya fuerzas ajenas al deporte que sean las verdaderas motivadoras de esta metamorfosis?
Y fue entonces, buscando esas causas ajenas, cuando caí, y no sé por qué, en la influencia que pudiera acarrear el último cambio de gobierno.
¿Tendrá algo que ver el hecho de que el señor Zapatero fuese un reconocido culé, todo lo contrario que el señor Rajoy, declarado un entusiasta merengón? ¿Podríamos estar en los comienzos de una era en la que, a semejanza de aquélla otra (que mejor no recordar para algunos) el color blanco era el predominante en la consecución de títulos, siendo tildado de favores gubernamentales? ¿Estaremos entrando en una etapa en la que la alternancia deportiva coincida con la alternancia política?
Ufff, esperemos que no; pero yo, a los hechos me remito. Vosotros opinaréis.
Domingo

BORNOS EN LA HISTORIA (VII).

Pasado ya el carnaval, aunque por estos lares todavía queda lo que llaman el carnaval chiquito o el de los “jartibles”, se nos echa encima la campaña electoral para nuestra Comunidad Autónoma, campaña electoral ésta que dicho sea de paso, y debido a la grave crisis que nos asola, y según fuentes casi oficiales que me han llegado a los oídos, van a sufragar de sus propios bolsillos los mismos candidatos. Todo un detalle por su parte.
Pero no, siguiendo con mi línea, no voy a hablar de política. Voy a cumplir con la promesa que hice en su día, de seguir con la “Otra historia de Bornos”, y cuyos primeros capítulos ya publicamos en este blog durante la pre-campaña electoral de las pasadas elecciones generales, y de las que, por abrumadora mayoría, salió victorioso el PP (más de lo mismo: como dice el dicho, “los mismos perros con distinto collar”, por mucho que se enfaden unos y otros).



Dicho esto, seguiremos con la 7ª entrega de “Bornos en la historia”, queriendo recordar que la anterior entrega discurría a finales del sigo XV y principios del XVI, concretamente con el hecho del descubrimiento de América y con la figura del monarca Carlos I, nuestro primer rey de la dinastía de los Austria o de los Habsburgo.
La expansión española tras el descubrimiento de América, abrió, por primera vez en nuestra historia, las puertas de una emigración masiva allende los mares. Hasta ahora, y como ya dejamos escrito en nuestras anteriores entregas, nuestros ancestros se habían ceñidos a hacer alguna que otra incursión por distintos puntos de nuestra península o por algún punto en concreto de países vecinos.
Fue así como, a partir de la segunda expedición española a tierras descubiertas, las naves se llenaron de tripulantes de los más recónditos rincones de la geografía española, siendo extremeños y andaluces los más asiduos en buscar nuevos horizontes (lo de la pobreza de estas dos regiones españolas no son realidades de la España actual, sino que viene de muy atrás en el tiempo).
No hay dato alguno que pruebe que entre los miembros de las tripulaciones de las distintas expediciones al nuevo mundo, se encontrase algún bornicho, y eso es extraño, ya que de todos es sabido, que allá donde haya algo novedoso para después poderlo contar, allá habrá un bornicho.
Pero si en los primeros viajes a tierras americanas no nos consta que hubiese ningún paisano, no se puede decir lo mismo de la expedición organizada por Fernando de Magallanes, que con el fin de buscar un camino alternativo al utilizado por los portugueses para llegar a las Indias Orientales (bordeando el continente africano hasta llegar al océano Índico), en busca de las tan preciadas especias, acabó por ser la primera expedición que consiguió dar la vuelta al mundo.
Pues bien, tras conseguir don Fernando de Magallanes, con la ayuda del obispo de Burgos, el consentimiento real (Carlos I) de llevar a cabo esta expedición, comenzó el alistamiento de la dotación de las cinco naves (Trinidad, Concepción, San Antonio, Victoria y Santiago) que el 20 de septiembre de 1519 partirían desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda en búsqueda de las islas de las Especias por el camino de occidente. La tripulación, en un número de 234 repartidos entre las cinco naves, era mayoritariamente de origen portugués o vasco, aunque bien es verdad que también fue considerable el número de marineros procedentes de las provincias de Sevilla y Cádiz.
Ni que decir tiene que la tradición marinera en el pueblo de Bornos, y más por aquellos años de principios del siglo XVI, era por decirlo de alguna manera, totalmente nula. Pero no toda la tripulación debería de ser marinera. Había un puesto en cada una de las naves, y así lo entendía el comandante Magallanes, que tenía una importancia mayúscula. Este puesto era el de cocinero.
Con el fin de reclutar a cinco cocineros, uno por embarcación, se llevaron a cabo en las provincias de Sevilla y Cádiz un sinfín de pruebas (lo que hoy llamamos castings), resultando elegidos dos cocineros sevillanos, un vasco, uno de la ciudad de Cádiz y un quinto de la localidad de Bornos. Concretamente, y así no lo relata el cronista de la expedición, el veneciano Antonio Pigafetta, el cocinero bornicho fue elegido gracias a los tres platos que preparó. He de decir que las pruebas de la elección de cocineros consistían en la preparación de tres diferentes platos, destinados el primero para la tripulación, el segundo para cartógrafos y personal sanitario, y el tercero para los oficiales del barco. Según nos relata Pigafetta, el cocinero bornicho, al que le conocían como Bo, preparó una sopa fresca para la tripulación, un abajao para los cartógrafos y personal sanitario, y una suculenta berza para los oficiales. Tras degustar tan ricos manjares, no hubo discusión alguna en su elección, y así nos vemos al cocinero bornicho, embarcado en la nave Victoria, partiendo del puerto de Sevilla para, tras recalar en Sanlúcar, partir con rumbo a lo desconocido.
Mil y una calamidades pasaron los tripulantes de la expedición: conspiraciones, rebeliones a bordo, deserciones, hambrunas, escorbuto, abordajes, y un sinfín de muertes.
Tras conseguir bordear todo el continente americano y pasar al océano Pacífico por el que llamaron estrecho de Todos los Santos (actualmente estrecho de Magallanes), consiguieron llegar a las islas Molucas, comprobando que habían conseguido su objetivo: llegar al Extremo Oriente. A continuación, se adentran en el archipiélago filipino y comienzan a tener contactos con los indígenas de la zona (en uno de ellos muere Fernando de Magallanes).


Con el fin de almacenar todo el material y provisiones que iban consiguiendo, buscaron una isla algo alejada de las innumerables tribus de la zona que, alentados por los portugueses, no cesaban de atacar a los miembros de la expedición española. Y es entonces cuando el cocinero bornicho, divisó en lontananza, una gran isla (mayor que el resto; de hecho es la cuarta mayor isla de todo el planeta, después de Australia, Groenlandia y Nueva Guinea), desembarcando en ella y quedándose como único representante de la expedición española, mientras que el resto de la misma se dedicaba a navegar por las innumerables islas buscando especias.
Nunca más se supo del cocinero de Bornos, ya que la nave Victoria (la única que quedaba por entonces de las cinco que salieron de Sanlúcar de Barrameda), al mando de Juan Sebastián Elcano, partió para España, llegando en septiembre de 1522 al mismo puerto del que partieron tres años antes, después de haber dado la primera vuelta al mundo.
Lo único que se sabe, y así lo dejó plasmado en sus escritos el cronista Pigafetta, es que el cocinero de Bornos, Bo, quedó abandonado en la isla que se conoce actualmente como Borneo (Indonesia). El origen del nombre de esa isla nunca se supo, pero, ¿podría deberse su nombre en honor de nuestro cocinero? Quizás algún día se sepa.
Domingo
Powered By Blogger