miércoles, 18 de diciembre de 2013

CUANDO PEPÍN QUISO VOLAR COMO UN AGUILUCHO.

No es que tuviese comportamiento aguardentoso, o que deseara verse envuelto en el embrujo de Paco Alba, o incluso que se sintiese seducido por manipular deshidratadas maracas venidas de La Habana. Nada de eso.
Él deseaba algo más.
Cautivado por los sones desenfadados que procedían del interior marinero del garito, Pepin, que así se llamaba, quería dejarse dirigir de los vuelos melódicos de aquellos aguiluchos. Como rapaz que acecha a su presa, ejecutó unas pautas de acercamiento que ya la quisieran para sí los mejores grupos de operaciones especiales. Poco a poco, con la mesura que caracteriza al buen depredador, y sin que sus presas se percatasen de ello, se fue integrando en el paisaje que hasta su llegada había sido copado en su totalidad por aquellos jacarandosos músicos.

Sus movimientos dubitativos y sus andares renqueantes, sólo dieron que pensar a aquellos atrevidos músicos que no se trataba más que de un achispado hombrecillo solitario que tan solo buscaba llenar su aislamiento y su soledad. Quizás, pensaron algunos, se tratara de un antiguo trovador que, ante el sonar de las cuerdas, le hicieran rememorar tiempos vividos.

Pero no. Ni fue trovador en su pasado, ni la añoranza había entrado en su interior. Pepín buscaba esa noche algo especial. Si para conseguirlo tenía que seguir los acordes de aquellos músicos refugiándose en el seco sonar de las maracas, o chapurrear viejas canciones carnavalescas, o incluso hacer de “cigarrero” del grupo, pues así sería. Él estaba dispuesto a todo. Por un abrazo lo daba todo.

Pero no un abrazo cualquiera; el quería el abrazo. El abrazo. Sólo el abrazo. Así, todas sus miradas tenían un único objetivo; todas sus intervenciones buscaban un único receptor; todas sus beodas sonrisas tenían un único destino.


Por eso, seguramente, en la obscuridad de su habitación, y alejado ya de sus incestuosos deseos, caería en los brazos de Morfeo a ritmo de chotis.

domingo, 15 de diciembre de 2013

BERENGUER




Javier y Rosa era un matrimonio poco común en la vecindad donde vivían. Con más hijos de los que quisieran haber tenido, y trabajando todos en la empresa familiar, causa ésta que le ocasionó un sinvivir continuo, hicieron lo habido y por haber para que todos fuesen felices. Pero eso era tarea ardua, ya que, aunque hijos todos, eran muy diferentes entre sí.
Y esa diferencia entre ellos fue el principal motivo por el que Rosa y Javier, aunque no lo reconociesen en público, no se sintieran realizados ni como padres ni como gestores de la empresa familiar, destrozando desde un primer momento el concepto de igualdad, ya que daban a cada uno de esos hijos lo que, a su particular parecer y sin tener en cuenta las reacciones de los demás, ellos pensaban que necesitaban cada uno para que no le diesen problemas. O lo que es lo mismo, el cariño, el amor y algún que otro bien material que repartían los cabezas de familia, era muy distinto según se tratase de uno o de otro hijo.
Quizás el mayor error del matrimonio fue que sus componentes, es decir, Javier y Rosa, nunca fueron en la misma dirección a la hora de la educación de sus hijos. Así, si hoy era Rosa la que hacía el reparto de amor, cariño y algún que otro bien material entre sus numerosos hijos, mañana llegaba su marido para, desatendiendo lo hecho por su esposa, hacer un nuevo reparto. Claro está, comportamientos éstos que lo único que hacían era enturbiar las relaciones entre sus hijos y entre ellos mismos.
Era por eso que, como en cualquier camada de lobeznos, donde siempre hay algunos que maman más que sus hermanos, entre los hijos de Rosa y Javier existían unos más favorecidos que otros. Y estos favores se veían con una claridad más que notoria en las habitaciones en las que dormían, habitaciones que servían también de lugares de trabajo. Así, la habitación de Berenguer era sin lugar a ninguna duda la más confortable y la que más lujos tenía. En su mesa de despacho se encontraban los últimos y mejores avances tecnológicos, hecho éste por el que sus trabajos, aparentemente, eran más copiosos y abundantes que los de sus hermanos, teniendo así más clientes que ellos.
El hecho de presentar más y aparentemente mejores trabajos que sus hermanos, era motivo para que Berenguer se sintiera superior a sus hermanos, reclamando y exigiendo continuamente más cariño, más amor y algún que otro bien material. Continuamente transmitía a sus padres el malestar que sentía hacia sus hermanos, con unos más que con otros, acusándolos de hacer poco y mal el trabajo que tenían encomendados para ayudar a que la economía familiar estuviese saneada, para a continuación, demandarles más mejoras en su habitación, demandas que salvo algunos, pocos, hechos aislados, siempre habían sido otorgadas por sus padres desde sus primeros años de vida, convirtiéndolo así en una persona caprichosa y malcriada.
Los tiempos que se estaban viviendo no eran los mejores para la empresa, comenzando a ponerse la cuenta en números rojos, hecho éste que Javier y Rosa ocultaron a sus hijos; que ocultaron hasta el momento en que la situación se hizo insostenible y no les quedó más remedio que ponerlos al día, menguándose desde entonces el amor, el cariño y algún que otro regalito material (distintos a cada uno de sus hijos), a los que lo tenían acostumbrados. Y es aquí donde comenzaron los quebraderos de cabeza más graves para Rosa y Javier, ya que, no sólo se tuvieron que enfrentar con los problemas de liquidez de su empresa (llegaron a estar a punto de la banca rota), sino que tuvieron que lidiar con las múltiples quejas procedentes de sus propios hijos, protestas que lo unicamente que hacían eran demandar las prebendas a las que estaban acostumbrados.
Pero de entre todas las protestas y demandas, fueron las de Berenguer, el hijo caprichoso y malcriado, las que más preocuparon al matrimonio. Achacando que ya estaba harto de producir más que sus hermanos, amenazó a sus padres con marcharse de la casa y de la empresa familiar, creando una empresa propia que desarrollaría su labor en los mismo quehaceres que desarrollaba la de sus padres.
Rosa y Javier priorizaron el problema que les presentó su hijo Berenguer, buscándole mil y una soluciones para que desistiera de su empeño. Para ello buscaron a los mejores asesores, a los mejores mediadores, y claro está, a los mejores intermediarios para convencer al gran Berenguer que no se convirtiera en la competencia.
Al tiempo que seguían las negociaciones, en las que el caprichoso y cada vez más altivo Berenguer se alejaba por día de las súplicas de sus padres, uno de los asesores, aconsejó al matrimonio lo siguiente:
Javier, Rosa, la situación está muy mal; Berenguer se ha empestillado en no dar marcha atrás en tus pretensiones, así que, os aconsejo, y priorizando, que sin abandonar el intento a que no se marche, hay que empezar a mover los hilos necesarios para que si en un final, abandonase la casa y la empresa, su ausencia no se eche en falta.
¿Y qué vamos a hacer para ello? Pues muy sencillo. Y comienzo con los detalles. El mejor equipo informático que tenéis en la empresa se encuentra en la habitación de Berenguer, siendo a él a donde acuden una gran parte de los clientes de la empresa. Pues bien, montemos en las habitaciones de varios de vuestros hijos, unos equipos informáticos mucho más potentes, siendo allí a donde irán desviados esos clientes; y es más, serán los mismos clientes los que, al ver que las prestaciones de los nuevos ordenadores son mejores, acudirán sin tenerlos que presionar.
Por otro lado, los nuevos clientes que vengan a demandar los servicios de la empresa los reconduciremos hasta sus otros hijos, asegurándonos que los nuevos gestores (sus otros hijos) suministran un servicio como mínimo, y si se puede, mejor, que el que suministraba Berenguer.
Y por último, y aunque esperemos que al final no se vaya el díscolo Berenguer, caso que no remita en su empeño, se les abrirá las puertas para que se vaya, pero que deje en la empresa el gran equipo informático que se le compró, así como la maravillosa cadena de música (mucho mejor que la de sus hermanos), el vehículo de gama alta (único que hay en la familia) y todos los otros regalos que bien vosotros, bien la empresa, le regalasteis en su día. En otras palabras, y hablando bien claro, si el díscolo, caprichoso y malcriado Berenguer no remite en su empeño de marcharse, que se vaya como popularmente se dice, con una mano delante y otra detrás.
Y ojo, esto sólo es un consejo que os doy”


Domingo

martes, 10 de diciembre de 2013

NO EXISTEN LÍMITES






Aunque albergaba esperanzas de que sus libros se publicasen alguna vez, Jacobo nunca pudo imaginar al dejar su ciudad natal que, años más tarde, se convertiría en uno de los autores más leídos en lengua castellana. Para conseguirlo, tras vivir una tortuosa relación amorosa con la mujer que le abrió el camino del éxito, tuvo que soportar los ataques de una de las mayores editoriales del país.

En No existen límites conviven, alimentándose los unos a los otros, amores, deseos, pasiones, celos y escarnios, habiendo momentos en los que el lector no consigue distinguirlos. 





CAPÍTULO I

Madrid, octubre de 2009

La desazón había tomado hueco en el interior de Laura y ya, nada ni nadie le hacía abandonar ese estado de semi presencia, ese estado de estar y no estar, ese mundo sin luces y sombras, en el que había caído tras el vacío que se había apoderado de ella en los últimos meses.

Aquella mujer activa, extrovertida, crítica y divertida en los últimos años, había desaparecido como por ensalmo. Su aspecto físico, a sus cuarenta y nueve años recién cumplidos, se asemejaba más al de una sesentona descuidada, que al aspecto que, hace menos de seis meses, hacía que fuese el centro de todas las miradas y atenciones, no sólo masculinas, en el sinfín de reuniones y fiestas a las que asistía. No había hombre que no se dejara seducir por la simpatía, belleza y naturalidad de Laura, y todo ello sin ella perseguirlo. No había mujer que, conociéndola como la conocían, no buscase su compañía y tratara de imitarla, no sólo en su vestuario, sino también en sus ademanes y expresiones. “Hay que ver que de un saco viejo que se eche por encima hace de él el traje más elegante que se vea en una pasarela” –decían algunas-; “y es más –decían otras-, uso el mismo perfume que ella, y su fragancia es totalmente distinta, es mucho más exquisita que la mía”.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

DE GUATEMALA A GUATEPEÓ (pero muy a gusto).



Y es así; pero encantado, aunque a veces.........
Está claro que me persiguen los monotemas. Entramos por aquí, corremos por allá, pero al final, la cabra siempre tira al monte.

Recuerdo mi etapa de infante de marina, en aquellas reuniones alrededor de una mesa o en la barra de la cámara de oficiales, y tras cualquier acto militar, que comenzábamos a departir sobre cualquier tema con o sin transcendencia. Hoy tocaba hablar del gobierno, ayer lo fue del alcalde de San Fernando, anteayer le tocó al Real Madrid y al Barcelona, y mañana, seguramente, le tocará hablar de la desaparición de la Infantería de Marina.
Daba igual el tema que se tocara, lo que sí era seguro que ya en la segunda copa, y a veces en la primera, el tema central volvería a ser el viaje allende los mares del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Una y otra vez, esos oficiales nostálgicos, rememoraban sus hazañas en Santo Domingo, en Curaçao o en Valparaiso. “En mi viaje estuvimos en..........” o “”pues en el mío tuvimos la suerte de …....”; “pues yo tuve la suerte de hacer el viaje con el rey como guardia marina y con el príncipe de proto....”. Y así, cientos de comentarios y vivencias con las que mi “yo”, ajeno a esas navegaciones, jugaba a un doble juego: por un lado, asentía una y otra vez con media sonrisa, y por otro, viajaba sin haber viajado.

Y me salí de guatemala. Pero me metí en guatepeó.

Hace ahora un par de años, un buen amigo mío, Juan el canario, me invitó a formar parte de un proyecto musical: Los Aguiluchos. Yo, loco, sin idea alguna de armonía, ritmo o compás, accedí. Allí empecé a conocer a uno tras otro de los componentes del mencionado grupo, teniendo que decir a día de hoy que, salvo algún que otro caso aislado, he agrandado el grupo de mis amigos.
Gente muy válidas, aunque cada uno con su maletita particular (como todos en este mundo), que en gran medida han jalonado muy mucho mi “deambular existencial” durante este tiempo.
Pero volvemos a lo que volvemos: la cabra siempre tira al monte. Este grupo de nuevos amigos, tienen todos en común el haber sido tuno en su vida universitaria. Y eso marca.
Dicho esto, y al igual que ocurría con mis compañeros infantes, cuando vamos con la segunda copa, ya comenzamos a viajar al Congreso de Amsterdam, o al de Santiago o al de Canarias. Y tal que está, tal que está, volviendo siempre donde mismo: que si una ronda por aquí, que si una gachí por allá; que si en la casa del gobernador por aquí, que si la actuación en TVE por allá.
Y yo, como entonces, ajeno a esas rondas y congresos, juego a un doble juego: por un lado, asiento una y otra vez con mi media sonrisa, y por otro, rondo sin haber rondado.

Por todo ello, les agradezco a infantes y a tunos, hacerme partícipes de sus andanzas y aventuras, permitiéndome haber pisado las calle de Santiago, de Rio, de Buenos Aires, de Amsterdam, Bruselas, y un largo etc, y todo ello sin haberlas pisado.
Pero por vuestras madres, esperar con vuestros periplos a la cuarta o a la quinta, momento en en el que ya todos los gatos son pardos.
Domingo

domingo, 14 de abril de 2013

5ª CARTA BORNICHA.


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Querido cuñáu, después de bornear por teléfonu esta entemudia contigo, se me olvidó contarte un par de cosas y te las cuento a continuación.
Dile a mi mana que la próxima riola que me duncie un paquetito, no se le escaezca de meterme dentro, un par de kilos de fabes gordas; que se folie con el frutero todo lo que arramalie encima. Que me duncie también todos los “habíos” para facer la fabada. Tú dirás que qué sinifica la parola “habíos”, ya que la desconocemos en nuestra tierra. Pues bien “habíos” es una parola que se usa en este pueblu y son los condimentos y todo el acompañamiento que se le echa a la comedera. ¿Te has enterado, cuñáu?

No te dije esta entemudia lo que ocurrió ayer tarde en uno de los nerus, y que puede talantar toda una revolución dentro de las técnicas de venación de mis rapiñas. Calandria por segunda riola (ya te lo conté en mi anterior escritu ) como el machu y la fema abandonaban sus güevus. Pero en esta ocasión logré averiguar dónde se aposaban. Lo hacían en un cuetarón por encima del neru, desde donde lo endilgaba en todo momento. Nuevamente observé como una culiebra se acercaba, siendo controlada en todo momento por los futuros padres, quienes, segundos antes de que la culiebra se zampase los güevus, la atacaban y la hacían esñalopiar como ya te conté, para después zampársela. De esta técnica, deduzco que lo visto en las dos ocasiones, es su técnica de venación. Todo un descubrimiento, cuñáu.

Con respecto al pueblu, repetirte que esto es un paraíso, con una oferta cultural y deportiva que ya la quisiéramos para nosotros.
Ayeri estuve en el Gran Teatru Municipal “Fernán Caballero”, viendo la obra “La fierecilla domada”. Durante toda la selmana, hasta el domingu, tenemos distintas obras de teatru, a las que por supuesto pretendo asistir, me folie lo que me folie.
Da gusto entrar en este teatru, con sus cómodas butacas y su docena de palcus. Lo tienen todo muy bien amañado, hasta con acomodadores para apeonar a la gran cantidad de público que asiste. Se ve que en este pueblu apuestan por la cultura.

También, como ya te dije, apuestan por los deportes. Junto a los equipus de velea y piragua, existe un equipu de natación. Visité el otro día la piscina cubierta para ver cómo iban los chavales en el agua. Me quedé sorprendido al ver que existía una piscina olímpica, dos de veinticinco metros y dos más circulares para los más pequeños. Como ya te dije en alguna ocasión, a esta gente de Bornos hay que fusilarlas.
No hay guaje ni rapacina en este pueblu, según me dicen, que no sepa batallar. De este modo, los padres, cuando comienza la temporada de bañus, pueden estar tranquilos.
Equí no tienen que desplazarse al sable, ya que los bañus se lo dan en su maraviosu llagu. Y le doy la razón a la gente que me lo dice, ya que da gusto pasiar por su oriella, toda limpia y sin ningún tipo de bascarazu. Aunque el ayuntamiento tiene personal que se dedica exclusivamente a la limpieza del llagu, el mérito es principalmente de los habitantes del pueblu, ya que no bombian ninguna bascarazu a sus oriellas. También te tengo que bocayar que la limpieza de sus aguas es debido a que no evacuan las aguas fecales directamente al llagu, ya que un poco alejado del pueblu, tienen una gran depuradora donde purifican esas aguas, para después habitarlas como agua de riegu para la gran cantidad de güertas que poseen.
Lo que yo te diga, cuñáu, que hay que fusilar a estos bornichos.
Bueno, por hoy te dejo ya. Un abrazo. Besos a mi mana y mis sobrins.
Viva el Sporting.
HELIODORO.
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VOCABULARIO
bornear = hablar entemudia = mañana riola = vez
duncie = envíe escaezca = olvide folie = gaste
arramalie = lleve parola = palabra comedera = comida
talantar = suponer venación = caza rapiñas = rapaces
Calandria = Observé escritu = carta fema = hembra
cuetarón = peñasco endilgaba = divisaba esñalopiar = volar
amañado = organizado apeonar = ayudar fusilarlas = copiarlas
guaje = niño rapacina = niña sable = playa
bascarazu = basura bombian = arrojan bocayar = decir
habitarlas = utilizarlas

sábado, 6 de abril de 2013

4ª CARTA BORNICHA



Buenas tardes cuñáu, anocho que al recibo de ésta os encontréis todos bien; yo me encuentro perfectamente, cada día mejor y mas contentu de haber venido a este pueblu.
El trabayu allí en el tayu va mejor de lo que preveía, con avances que ni yo esperaba. Esta entemeudia capté unas asemeyas impresionantes. Te cuento.
Arrecaldé que en las cercanías de uno de los nerus, repicaba una culiebra de casi y un metru de longitud. Sigilosamente se fue arrimando hasta llegar a lamer los güevus, ya que tanto el machu como la fema, incomprensiblemente, no se fayaban en el neru. Yo me alarmé y vi apeligrar gran parte de mi trabayu, ya que era imposible, por el gran desnivel que me separaba, de arrimarme hasta el neru. Le bombié varias pitisus para ahuyentarla, pero nada, la culiebra pasaba de mí olímpicamente. Fue daquella, cuandu, ya con la bígaru abierta con el fin de engullir uno de los güevecillos, aprucieron, no sé de dónde, la pareja de rapiñas, que, con sus afiladas garras, al unísono, agarraron a la sibilina culiebra, que de pronto vio como esñalotiaba por lo alto del tayu. A los pocos minutos, volvió la pareja al neru, ya con la culiebra totalmente inmóvil, dándose una suculenta convidada. Yo entonces pude alendar.

Con respecto a la vida en el pueblu, cada día que pasa más me sorprendo agradablemente.
Por fin he encontrado un núcleo urbano en el que la circulación de vehículus y motocicletas se hace con cordura y no es un fastidio. Equí, el peatón siempre tiene preferencia, pudiéndose cruzar las cais sin registrar a ambos ladus, seguro que si viene algún vehículo, se va a detener para dejarte paso. Equí no hacen falta semáforus ni rotondas, ya que en ningún momento se producen retenciones ni atascos. Esto es debido principalmente a que todos respetan las zonas de aparcamiento y, nunca, nunca, nortiarás un vehículo aparcado en doblu filera .

Bueno, cuñáu, te voy a dejar por esta vez, no sin antes borniarte de una cosa que está dando mucho xugadera entre todos los bornichos residentes en el pueblu y alguno que otro que por razones de trabaju, residen fuera, aunque estos últimos se pueden contar con los zampabollos de las manos, ya que como te dije en anteriores cartas, aquí hay mucho trabaju y la gente no tiene necesidad de emigrar.
Esa cosa a la que me refiero es un blog que se llama “Bornichos por Bornos”. Es un invento éste, de lo más productivo. En él, casi todos los bornichos y bornichas, expresan sus impresiones y propuestas para obispar el pueblu. Todos, y te remarco, todos, firman sus artículos y dan la carona, ya que lo que buscan es el bienestar de sus vecinos, no tienen nada que soverar. Cada uno expresa sus ideas y, si no se está de acuerdo con lo comentado por otro, con el máximo respetu y señaleza, intenta hacerle ver que su postura puede ser mejorada. Una maravilla; todo lo que te diga es poco.
Respetu, señaleza afán de búsqueda por el bien del pueblu y ausencia total de anonimato, pueden ser las características principales de este maravilloso blog.
Bueno, cuñáu, ahora sí, te dejo hasta la próxima.
Viva el Sporting.
HELIODORO

Vocabulario
alendar = descansar
anocho = espero
arrecaldé = observé
asemeyas = fotografías
bígaru = boca
bombié = arrojé
carona = cara
convidada = banquete
daquella = entonces
entemeudia = mañana
esñalotiaba = volaba
fayaban = encontraban
filera = fila
nortiarás = verás
obispar = mejorar
pitisus = piedras
registrar = mirar
repicaba = andaba
señaleza = educación
soverar = esconder
xugadera = juego
zampabollos = dedos

3ª CARTA BORNICHA,



Bonus días, querido cuñau. Y te digo lo de bonus días porque son las siete de la entemeudia y acabo de verroniciar de la cai, y como estamos en antroxu, enamora estoy amazcarado. No sé cómo, pero yo salí paxellado normal de la casa y ahora me he arreguilado al espeyu del cuarto de bañu y tengo toda la cara brochada, burraya, creo, en el pelame y una faragayu de arlequín. No me preguntes, porque no sé cómo ha ocurrido.
Cuñáu, qué candanga, qué maravilla, qué paisanas y que gracia tienen equí. Este antroxu no es para contarlo, es para alendarlo.
Bueno, te voy a dejar de bornear del antroxu que seguramente te estaré poniendo los racus llargus.
Ayer por la tarde, cuando venía del tayu, decidí apañar por una pista que salía a la derecha, a la que llaman “ruta del colesterol”. Cada vez que lo pienso, más creo que allí en nuestra tierra deberíamos de fusilar a esta gente de Bornos. Y te digo eso porque esa ruta del colesterol, es un caleya de varius kilómetros, perfectamente asfaltado, y de usu exclusivo para personal a pie y bicicletas. En ambas márgenes, posee dos “carriles bici”, uno en cada sentido, pintarrajados los dos de verde parking. Cada 200/300 metrus, existe un mirador de madera, donde la gente se puede caer divisando la maraviousa panorámica del lagu y de las peñas al fondo. Esto parece idílico. Todo un lujo, cuñáu. Aunque yo no he estado, también puede ser utilizado de nueche, ya que en ambas márgenes, tiene sendas filas de rellumonas. Lo que yo te diga, toda una maravilla.

Seguí la ruta hacia adelante y llegué hasta el estadio de fútbol, que aunque ya tiene más de cinco años, se conserva en perfectas condiciones. Se ve que, a diferencia de la mayoría de los sitios, aquí en Bornos, sofollingan de lo suyo. Los banzáus y parapetos que dan al exterior, lo han adornado con grandes murales donde se representan algunas cais del pueblu, las más características. El felpeyu no le tiene envidia a los mejores campos de primera división, ya que tiene, según me han dicho, veinte xardinerus que lo sofollingan, con lo que supone eso en puestos de trabayus. ¿Y las gradas? Cuñáu, el campo de fútbol tiene unos aposentus que ya lo quisieran los aficionáus del Gijón o del Ovieu. De collor blanco y azul, se encuentran como si los hubieran puestos ayer, y ya tienen más de cinco años.

Me vas a perdonar, cuñáu, pero estoy que me aballo de costalada, así que te voy a dejar hasta otro día.
Una última cosa. Esta mañana, antes de llegar a casa, he foliado a una muyer dos o tres coñas. Ya que me cae muy prestosa. Ya te contaré.
Dale besos a mi mana y a mis sobrins.
Viva el Sporting.
HELIODORO.
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VOCABULARIO:
Alendarlo = vivirlo Bornear = hablar Amazcarado = disfrazado Paxellado = vestido
Apañar = coger Fusilar = copiar
Aposentus = asientos Aballo = caigo Arreguilado = mirado Brochada = pintada
Burraya = ceniza Pelame = pelo Caleya = camino Caer = sentar
Cais = calles Sofollingan = cuidan Coñas = bromas Prestosa = simpática
Costalada = sueño Foliado = gastado Entemeudia = mañana Enamora = todavía
Faragayu = camisa Candanga = fiesta Parapetos = paredes Felpeyu = césped
Peñas = montañas Rellumonas = farolas Racus = dientes Llargus = largos
Sofollingan = cuidan Banzáus = muros Verroniciar = regresar
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